Quisiera ser en ti aquello que no muere, la voz secreta que en tu pecho habita, la sombra dulce que acompaรฑa tus silencios y el nombre que tus labios pronuncian cuando nadie te escucha.
Quisiera que mis lรกgrimas, convertidas en rocรญo de la madrugada, descendieran suavemente sobre tu alma y despertaran en ella el eco de mis sentimientos, para que supieras cuรกnto te amo sin necesidad de palabra alguna.
Quisiera ser el aire que respiras, para entrar en tu ser con cada suspiro; la brisa que acaricia tu cabello al atardecer, la luz de la luna que se derrama sobre tu ventana cuando la noche te encuentra sola y pensativa.
Quisiera habitar tus sueรฑos, caminar contigo por jardines imposibles, tomar tu mano entre las estrellas y perderme en la inmensidad de tus ojos, donde el cielo parece guardar sus mรกs hermosos misterios.
Quisiera ser la mรบsica que conmueve tu corazรณn, la melodรญa que vuelve una y otra vez a tu memoria, el verso que no puedes olvidar, aunque pasen los aรฑos, aunque cambien las estaciones, aunque el tiempo desgaste todas las cosas.
Quisiera ser la lluvia que besa tu piel, la gota temblorosa que recorre lentamente tu cuerpo, el perfume que deja la tierra despuรฉs de la tormenta, y el aroma invisible que te acompaรฑe cuando mi presencia no pueda alcanzarte.
Quisiera ser tu sonrisa en los dรญas felices y tu fortaleza en las horas de tristeza; ser el refugio donde descansen tus temores, la calma despuรฉs de cada batalla, la esperanza que permanezca encendida cuando todo parezca oscurecerse.
Quisiera ser el espejo donde contemples tu belleza, no la que admiran los ojos del mundo,
sino aquella mรกs profunda, la que nace de tu alma y resplandece con la pureza de las estrellas.
Y si el destino fuera generoso conmigo, quisiera ser el hombre que camine a tu lado, el compaรฑero de tus amaneceres, el guardiรกn de tus sueรฑos, el confidente de tus alegrรญas y el abrigo de tus inviernos.
Porque mรกs que el aire, mรกs que la lluvia, mรกs que la mรบsica o la poesรญa, quisiera ser el amor de tu vida.
Quisiera pertenecer a tu corazรณn como el mar pertenece a la luna, como la noche pertenece a sus estrellas, como la rosa pertenece a su perfume.
Y cuando el tiempo haya cerrado nuestros ojos y la muerte reclame nuestros cuerpos, quisiera que mi amor siguiera buscรกndote mรกs allรก de los siglos, mรกs allรก de la distancia, mรกs allรก de la eternidad.
Porque si existe un lugar donde las almas se reencuentran, allรญ tambiรฉn te amarรฉ; y si el universo volviera a nacer mil veces, mil veces volverรญa a elegirte, para ser tuyo... y solamente tuyo.
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