Si me fuera concedido un solo deseo, una gracia nacida del cielo o del destino, no pedir铆a riquezas, ni gloria, ni poder; pedir铆a solamente vivir en tu coraz贸n.
Quisiera ser la primera luz del alba que despierta suavemente tus ma帽anas; el rayo dorado que acaricia tu ventana y se derrama sobre tu rostro dormido como un beso enviado desde la eternidad.
Quisiera ser la brisa que te envuelve, el perfume secreto que acompa帽a tus pasos, la m煤sica invisible que te sigue en silencio y convierte cada instante de tu vida en un himno sagrado para el amor.
Quisiera ser la estrella que m谩s brilla en el inmenso oc茅ano de la noche, para contemplarte desde lo alto cuando la tristeza visite tu alma y recordarte que jam谩s estar谩s sola.
Quisiera ser el jard铆n de tus sue帽os, la rosa que florece en tus inviernos, la primavera que regresa a tu ventana cuando los d铆as parezcan marchitarse.
Quisiera ser la lluvia que desciende sobre tu piel como una caricia del cielo, la gota que recorre lentamente tu cuerpo con la delicadeza de una oraci贸n enamorada.
Quisiera ser el eco de tu risa, la emoci贸n escondida en tus palabras, la esperanza que habita tus silencios y la paz que descansa en tu mirada.
Quisiera ser aquello que no muere, aquello que el tiempo no consigue arrancar, la memoria imborrable de una felicidad eterna, el nombre que tu coraz贸n conserve cuando todo lo dem谩s haya desaparecido.
Quisiera ser tu refugio en la tormenta, la mano que jam谩s te abandone, el abrazo donde encuentres descanso cuando el peso del mundo te fatigue.
Quisiera caminar contigo por los a帽os, ver c贸mo las estaciones cambian sus colores, c贸mo la luna envejece sobre los tejados y c贸mo nuestros cabellos se cubren de plata, sin que disminuya un solo instante la inmensidad de este amor.
Quisiera sentarme junto a ti en el ocaso, cuando la tarde se incline hacia la noche, y contemplar el paso de los siglos reflejado en la profundidad de tus ojos.
Porque en ellos he encontrado un universo, un cielo m谩s vasto que todos los cielos, un misterio m谩s profundo que todos los mares, una raz贸n suficiente para agradecer la existencia.
Y si la muerte llegara un d铆a a reclamar el 煤ltimo suspiro de mi pecho, no le tendr铆a miedo.
Porque sabr铆a que te he amado.
Y quien ha amado de verdad ha vencido ya una parte de la muerte.
Entonces cruzar铆a el umbral del silencio llevando tu nombre como una plegaria, esperando encontrarte al otro lado del tiempo, all铆 donde las almas se reconocen sin necesidad de palabras.
Y cuando vuelva a verte, si existe un cielo para los enamorados, te tomar茅 nuevamente de la mano y caminar茅 contigo entre las estrellas.
No habr谩 despedidas.
No habr谩 distancia.
No habr谩 l谩grimas.
Solo dos corazones reunidos despu茅s de haber vencido al tiempo, al olvido y a la muerte.
Porque mi amor por ti no naci贸 para un instante.
Naci贸 para todas las auroras, para todas las vidas posibles, para todos los mundos imaginables.
Naci贸 para permanecer.
Y aunque los siglos se derrumben, aunque las estrellas apaguen su fuego y el universo entero desaparezca en la nada,
mi alma seguir谩 pronunciando tu nombre, con la misma ternura, con la misma devoci贸n, con el mismo amor infinito con que te ama hoy.